Publicaba hace unos días el Chicago Sun-Times este artículo titulado “Why 3D doesn’t work and never will.Case closed”, en el que Walter Murch, respetado montador y editor de sonido conocido por sus trabajos en Apocalipsis Now, El Paciente Inglés o Cold Mountain, afirma que el 3D no tiene futuro por su falta de luminosidad y problemas de convergencia.
El que las películas son más oscuras, lo hemos visto todos. De hecho la única película que he visto en 3D ha sido Avatar en el Kinépolis, y me quitaba de vez en cuando las gafas, no porque me molestara el efecto 3D, sino para ver la peli con más luminosidad. Me resultaba más molesto tener una película muy oscura que ver la imagen doble. Con los sistemas autoestereoscópicos sin gafas la poca luminosidad ya no es un problema, y en todo caso se solucionaría, aún con gafas, si se usasen proyectores y pantallas de TV mucho más luminosos.
Otra historia es el problema de la convergencia. Tiene toda la razón el autor cuando dice que es el mayor problema de los sistemas 3D. En los sistemas estereoscópicos, o similares, se intenta engañar al cerebro presentando dos vistas distintas en cada ojo como si estuviéramos viendo el mundo real con nuestro sistema binocular. El problema es la disparidad entre el punto de convergencia de los ojos (giramos los globos oculares para apuntar a un sitio) y el punto de enfoque de los ojos (el músculo ciliar modifica la forma del cristalino para acomodar la imagen). En la visión natural ambos puntos coinciden, que es a lo que está acostumbrado el cerebro, pero en la visualización 3D sobre una superficie 2D como la pantalla del cine o la del televisor eso ya no se cumple: el punto de enfoque está sobre la pantalla, pero el punto de convergencia está delante de la pantalla, en la pantalla o detrás de la pantalla (es lo que se regula con la disparidad o separación entre las imágenes que enviamos a cada ojo), lo que es completamente antinatural. Esta gran disparidad entre el punto de convergencia y el punto de enfoque, cuando se produce durante largos períodos de tiempo, es lo que provoca el agotamiento visual, las nauseas,…
La solución: alejarse de la pantalla, pero perderíamos gran parte del efecto 3D, o bien usar sistemas de visualización volumétricos como el holográfico, en los que dejamos de tener una pantalla plana 2D. Vaya, la sala de hologramas de Star Trek, o los mensajes holográficos que proyectaba R2D2 en Star Wars. En ambos caso la parte común es la holografía, lo cual podría estar aún lejano.
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Fernando Jaureguizar es Doctor Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). En la actualidad es Profesor Titular de Universidad en la E.T.S. Ingenieros de Telecomunicación de la UPM. Es miembro del Grupo de Tratamiento de Imágenes y del Laboratorio de Televisión Tridimensional, ambos de la UPM. Sus intereses actuales de investigación incluyen tratamiento digital de imágenes, televisión tridimensional, visión artificial y comunicaciones visuales. Ha participado activamente en proyectos europeos y en la elaboración de estándares de codificación para ITU y MPEG..



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